Visión

Primero agradezco a Dios por hacer de mí un Vocero; alguien que anuncia una idea, una voz que expresa en forma correcta un mensaje.
Desde los 17 años en adelante comencé a tener una experiencia real con Dios, y por lo tanto en la Iglesia donde me congregué por casi 20 años descubrí el talento y las capacidades de comunicador que poseo. Posteriormente me preparé con los mejores en la Escuela de Locutores de Chile, bajo la dirección de Guillermo Parada.

Hoy después de un grueso proceso de formación y gracias a las experiencias que Dios me ha permitido tener como Locutor Comercial; sostengo todo el conocimiento, potencial y las herramientas para realizar una tarea de Vocero.
También quiero agradecer a mi esposa Marcela Briceño quien ha sido un pilar fundamental para mi trabajo, además es una visionaria; y quien me abre los ojos tras cada tarea de Locución. Ella es mi consejera y quien me potencia en el medio comunicacional.

Quiero establecerme en los medios de comunicación cristiana evangélica como un gestor de Voceros con excelencia, gentes que hablen del Reino de los Cielo con calidad; y siervos que prediquen del evangelio del Señor Jesucristo con una oratoria óptima.

Quiero que los jóvenes que egresan de las escuelas sean fuertes potenciales comunicacionalmente. Por su hablar muchas puertas se abrirán y otras se cerrarán, pero serán reconocidos por como hablan.

Quiero que mi patria sea ejemplo del habla hispano parlante y mantengamos nuestra lengua limpia, pura y con la excelencia que merece.

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